PREÁMBULO
Pero, desde el de 11 noviembre de 1942, fecha de entrada de los alemanes en la zona non ocupada, consecutivamente al desembarco aliado en África del Norte el 8 del mismo mes, el cerco nazi se cerró, la vigilancia se intensificó notablemente, guardias fronteras, en su mayoría austriacos fueron despachados en número a lo largo de la cadena, las patrullas se multiplicaron en alta montana ; incluso allí, se creó una zona prohibida de 20 kilómetros por dentro de la cual no se podía circular sin pase. Para sustituir a la improvisación de los primeros pasos fue vital de ponerse en el sano de organizaciones más estructuradas y mas metódicas, y sobre todo mas secretas ; así, verdaderos redes aparecieron, británicas, belgas, holandesas, polacas, y también de los militares franceses, cuyo objetivo principal y común consistía en hacer pasar, no solo hombres, sino también informaciones y documentos. Lo peor fue desde febrero de 1943, consecuencia de la instauración del STO (servicio del trabajo obligatorio), que obligaba a los jóvenes a ir a trabajar en los diversos territorios del Reich, entonces se declaró un corriente de “refractarios” que, para sustraerse a este orden terminante, decidieron unirse al maquis o pasar a España. Ante este éxodo macizo de mano de obra barata (que además afrontaba un número creciente y mas y mas preocupante de militares evadiéndose), la represión nazi aumentó considerablemente, los detenciones se generalizaron, los guías fueron aun más perseguidos, acosados, hasta tal punto que de los 2 000 repertoriados, cerca de la mitad fueron ejecutados o murieron en deportación; sin embargo, gracia a ellos, sobre todos los Pireneos, 33 000 candidatos a la evasión pudieron realizar su sueño.
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